La escena fue tan explícita como costosa: mientras el Gobierno empuja en el Congreso la reforma laboral y un Presupuesto de ajuste, el Círculo Rojo selló su apoyo político en una cena de recaudación millonaria. El precio de la entrada fue claro —250 mil dólares por mesa— y el objetivo también: respaldar sin rodeos el modelo pro empresa de Javier Milei.
El encuentro se realizó en el Yacht Club de Puerto Madero y reunió a casi 500 invitados del núcleo duro del empresariado argentino, junto a funcionarios nacionales y al propio Presidente. Según cifras que circularon entre los presentes, la noche dejó una recaudación cercana a los 15 millones de dólares, una demostración de fuerza económica y alineamiento político pocas veces tan visible.
El puntapié lo dio Agustín Laje, referente ideológico de La Libertad Avanza y titular de la Fundación Faro, quien desde el escenario cuestionó décadas de “estatismo” y exaltó la supremacía de las empresas. La ovación empresaria no dejó dudas: el discurso no incomodó a nadie. Por el contrario, funcionó como marco doctrinario de un evento que los propios asistentes definieron como la consagración del pacto político detrás de la reforma laboral.
Milei llegó acompañado por Karina Milei y brindó un discurso de más de una hora y media, diseñado a medida del auditorio. Prometió profundizar la “batalla cultural”, atacar al “oscurantismo de izquierda” y dio por terminada la “masacre populista”. Cada frase fue celebrada con entusiasmo por ceos, banqueros y dueños de grandes grupos económicos.
Entre los anfitriones estuvieron los hermanos Neuss, históricos operadores del poder económico, hoy plenamente alineados con el proyecto libertario. Las mesas fueron cuidadosamente armadas para intercalar empresarios con funcionarios, en una postal sin intermediarios entre política y negocios. Por el lado del Gobierno, se mostraron Luis Petri, Martín Menem, Sandra Pettovello y Manuel Adorni, entre otros.
El listado de asistentes fue un verdadero álbum del poder real: Martín Migoya (Globant), los Braun, Rubén Cherñajovsky (Newsan), Martín Rappallini (UIA), ejecutivos de YPF, Sancor Seguros y grandes grupos energéticos. Muchos de ellos, beneficiarios históricos de subsidios estatales o privatizaciones, hoy celebran un Estado mínimo… para otros.
La Fundación Faro, que además de bajar línea cultural forma ceos libertarios, ofició como puente entre el ideario y el financiamiento político. Endeavor, cámara empresaria clave del mileísmo, no ocultó su vínculo. Todo ocurrió a cara descubierta, sin la incomodidad de otros tiempos: lo que antes se negociaba en silencio, ahora se exhibe como orgullo.
Mientras tanto, en el Congreso se debate una reforma laboral que impactará directamente sobre millones de trabajadores. Afuera, en Puerto Madero, la decisión ya estaba tomada. El ajuste no se discute: se financia, se brinda y se aplaude.
