El gobierno de Javier Milei avanza con una nueva prueba de laboratorio sobre los sectores más golpeados por el ajuste. A partir de enero de 2026, el Ministerio de Capital Humano pondrá en marcha un programa piloto de “vouchers de capacitación” con el que promete reemplazar los planes sociales, en un contexto marcado por la destrucción del empleo formal y el deterioro acelerado de los ingresos populares.
La experiencia inicial estará a cargo de la empresa privada Sinteplast, que brindará un curso de pintura de obra a un pequeño grupo de beneficiarios del programa Volver al Trabajo. La ministra Sandra Pettovello presenta la iniciativa como un “cambio de paradigma” que permitiría pasar “de la asistencia al trabajo”. Sin embargo, el anuncio choca de frente con la realidad: desde la asunción de Milei ya se perdieron alrededor de 280.000 empleos registrados y el mercado laboral muestra una tendencia clara hacia la informalización y la precariedad.
Lejos de una política integral de empleo, lo que el Gobierno ensaya es una versión reciclada de viejas recetas: cursos de oficios sin garantía de inserción laboral, en una economía que destruye puestos de trabajo más rápido de lo que podría crearlos. Incluso las propias empresas involucradas evitan comprometerse a contratar a quienes se capaciten, dejando en evidencia el carácter testimonial del programa.
El plan piloto comenzará el 6 de enero y alcanzará apenas a veinte personas, que cursarán dos módulos de formación durante dos meses en un Centro de Formación del Ministerio, ubicado en el barrio porteño de La Paternal. Sinteplast aportará contenidos y materiales, mientras el Estado financia la estructura general. El alcance reducido del experimento contrasta con la grandilocuencia del discurso oficial, que lo presenta como la solución estructural a la pobreza y al desempleo.
Mientras tanto, el reemplazo de los planes sociales por vouchers sigue siendo una promesa vaga. El Gobierno no explicó cómo funcionará el nuevo esquema ni qué garantías tendrán los beneficiarios. Lo que sí es concreto es el ajuste encubierto: los programas sociales permanecen congelados desde el inicio de la gestión y hoy pagan apenas 78 mil pesos, una suma insignificante que en los hechos equivale a una eliminación progresiva de la asistencia.
El modelo fue presentado con fuerte impronta marketinera en foros empresariales como el Coloquio de IDEA, donde Pettovello anunció la participación de compañías como Arcos Dorados (McDonald’s) y Sinteplast. Bajo el discurso de la “empleabilidad”, el Estado transfiere recursos públicos a empresas privadas, sin asegurar resultados concretos ni empleo genuino.
El centro de formación donde se realizará la experiencia piloto funciona en un predio de cuatro hectáreas que históricamente albergó programas para niños y adolescentes. Esos dispositivos fueron desmantelados por la actual gestión, que reconvirtió el espacio en un polo de oficios con apoyo de la Bolsa de Comercio. El cambio de uso del predio sintetiza el rumbo del Gobierno: menos políticas sociales integrales y más exhibición de proyectos alineados con el discurso empresarial.
Las organizaciones sociales reaccionaron con fuertes críticas. Desde la UTEP señalaron que el problema no es la falta de capacitación, sino la ausencia de políticas económicas que generen empleo. “Con este gobierno se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo. No es que falten ganas de trabajar, faltan trabajos”, advirtió Nicolás Caropresi.
En la misma línea, Eduardo Belliboni, del Polo Obrero, calificó la propuesta como un “chamuyo” repetido. “La gente se capacitó con todos los gobiernos. El problema es que nadie toma trabajadores en este contexto. Lo único que crece es el hambre”, señaló.
Silvia Saravia, de Libres del Sur, fue aún más dura y acusó a Pettovello de desconocer por completo la realidad de los barrios populares. Para la dirigente, el sistema de vouchers no solo es ineficaz, sino que agrava el abandono estatal en territorios donde la crisis social ya tiene consecuencias dramáticas.
Así, bajo la consigna de “terminar con los planes”, el Gobierno de Milei no construye trabajo ni inclusión, sino que reduce la asistencia, terceriza la política social y convierte a los sectores más vulnerables en conejillos de Indias de un experimento ideológico que ignora la realidad del país que gobierna.
