Las consultoras privadas anticipan que la inflación de diciembre volverá a ubicarse por encima del 2 por ciento mensual, con estimaciones que rondan el 2,5 por ciento, a la espera del dato oficial que publicará este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De confirmarse esos números, 2025 habría cerrado con una inflación cercana al 31 por ciento anual.
El inicio de 2026 dejó una primera señal de alerta por el lado de los alimentos. Según un relevamiento de la consultora Analytica, durante la primera semana de enero los precios de alimentos y bebidas en el Área Metropolitana de Buenos Aires subieron 0,6 por ciento. Proyectado al mes completo, el incremento sería del 2,7 por ciento, mientras que el nivel general se ubicaría en torno al 2,4 por ciento.
Dentro de la canasta alimentaria, los mayores aumentos se registraron en frutas, con subas del 5,8 por ciento, verduras (5,2) y carnes y derivados (3,8). En contraste, los lácteos y otros productos como snacks y condimentos mostraron alzas más moderadas, por debajo del 1 por ciento. El dato vuelve a subrayar el peso de los alimentos en la dinámica inflacionaria, especialmente por su impacto directo sobre el poder adquisitivo.
En el corto plazo, las proyecciones del sector privado coinciden en que enero marcaría un piso de inflación cercano al 2 por ciento mensual. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimó una suba del 2,3 por ciento para diciembre, mientras que distintas consultoras ubicaron el índice entre 2,5 y 2,7 por ciento. La inflación de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, fue del 2,7 por ciento en diciembre y acumuló 31,8 por ciento en 2025.
Más allá del dato puntual, el mercado sigue con atención los cambios metodológicos que el INDEC implementará desde enero de 2026 y su impacto sobre la medición del Índice de Precios al Consumidor y el esquema de bandas cambiarias del dólar. En paralelo, los servicios —como tarifas, alquileres y combustibles— continúan mostrando aumentos superiores a los de los bienes.
A mediano plazo, la Fundación Mediterránea proyectó que la inflación de 2026 se moverá en un rango amplio, de entre 18 y 30 por ciento anual, según la evolución de la política monetaria y la demanda de pesos. En su escenario base, con una remonetización moderada, la inflación interanual se ubicaría en torno al 23 por ciento, mientras que un escenario más adverso podría empujarla nuevamente hacia el 30 por ciento.
En ese contexto, algunos economistas advierten sobre los límites del proceso de desinflación. Carlos Melconian señaló que la economía se encuentra en una “meseta” de inflación mensual cercana al 2 por ciento y que aún no existen condiciones para un plan de estabilización profundo que permita llevarla a niveles de un dígito anual. Si bien reconoció una mejora respecto de años anteriores, sostuvo que el desafío de lograr una estabilidad sostenida sigue pendiente.
